Un copy extraordinario para acabar vendiendo un producto que justo te aleja de la realidad, pero sin duda una pieza llena de belleza y hasta poesía que creo vale la pena compartir y analizar como ejercicio de reconciliación del diseño al servicio de la publicidad; del director canadiense: Arev Manoukian y en colaboración con lo que me ha parecido un estudio de producción audio visual y efectos especiales muy a lo grande: Digital Domain como siempre y retomando rutina acá en el blog, espero que la disfrutéis.

